Cómo ahorrar en el seguro del hogar sin perder coberturas importantes

Aprende a comparar pólizas imaginando qué ocurriría ante una fuga, un robo o un daño a un vecino

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Cómo ahorrar en el seguro del hogar sin perder coberturas importantes

Ahorrar en el seguro del hogar no consiste en eliminar coberturas hasta conseguir la prima más baja.

El objetivo es dejar de pagar por servicios poco útiles, capitales mal calculados o protecciones duplicadas, sin reducir la respuesta de la póliza ante una fuga de agua, un incendio, un robo o un daño causado a otra vivienda.

Una oferta puede costar 80 euros menos al año y, al mismo tiempo, aplicar una franquicia elevada, reducir la responsabilidad civil o limitar los daños eléctricos.

La diferencia de precio resulta visible desde el primer momento, pero la diferencia de cobertura suele descubrirse cuando ocurre un siniestro.

Para comparar correctamente, conviene separar el seguro en cuatro capas: estructura de la vivienda, bienes personales, responsabilidad frente a terceros y servicios complementarios.

No todas las capas tienen la misma importancia. Tampoco deben recortarse en el mismo orden.

Los servicios secundarios suelen ofrecer más margen para ahorrar que las coberturas destinadas a daños capaces de afectar gravemente al presupuesto familiar.

Aviso editorial: Este contenido es informativo. Las coberturas, límites, exclusiones y franquicias dependen de cada aseguradora y de la póliza contratada. Antes de modificar o cancelar un seguro, revisa sus condiciones particulares y generales.

Primera capa: la estructura de la vivienda

La primera parte del seguro protege el continente, es decir, los elementos que forman la estructura de la vivienda y sus instalaciones fijas.

Según las condiciones del contrato, el continente puede incluir paredes, techos, suelos, puertas, ventanas, tuberías, instalación eléctrica, sanitarios y armarios empotrados.

El capital de continente no debería calcularse utilizando el precio de venta de la vivienda.

El valor de mercado incluye la ubicación, el suelo, la demanda de la zona y otros elementos que no tienen que reconstruirse después de un siniestro.

Para el seguro interesa principalmente el coste necesario para reconstruir o reparar los elementos asegurados.

Por qué asegurar demasiado no siempre mejora la protección

Declarar un capital muy superior al valor que corresponde a la vivienda puede aumentar la prima, pero no significa que la aseguradora vaya a pagar esa cantidad completa ante cualquier daño.

El seguro indemniza el perjuicio cubierto dentro de los límites y criterios de valoración establecidos en la póliza.

Si una reparación cuesta 20.000 euros, haber declarado un continente de 300.000 euros en lugar de 200.000 euros no implica recibir 100.000 euros adicionales.

Antes de aceptar una actualización automática del capital, pregunta qué criterio se ha utilizado y si refleja las características actuales del inmueble.

Por qué asegurar demasiado poco también sale caro

Reducir el continente únicamente para pagar una prima menor puede provocar infraseguro.

Existe infraseguro cuando el capital contratado es inferior al valor real de los bienes protegidos.

En determinadas circunstancias, puede aplicarse una reducción proporcional de la indemnización.

Por ejemplo, si una vivienda debería estar asegurada por 160.000 euros y solo se declaran 80.000 euros, se está protegiendo aproximadamente la mitad de su valor asegurable.

Ante un daño parcial cubierto, la compensación podría reducirse siguiendo la proporción prevista en el contrato y en la normativa aplicable.

La DGSFP explica que, cuando existe infraseguro, la liquidación puede considerar la relación entre el capital asegurado y el valor real del objeto en el momento del siniestro.

El ahorro correcto no consiste en bajar el capital al mínimo, sino en corregir una cifra que esté claramente inflada o desactualizada.

Segunda capa: lo que tienes dentro de casa

El contenido comprende los bienes personales y domésticos incluidos en la póliza.

Puede abarcar muebles, electrodomésticos, ropa, equipos electrónicos, menaje, libros y otros objetos de uso cotidiano.

Esta capa suele ofrecer margen de ajuste porque muchas personas mantienen una cantidad elegida años atrás sin comprobar si todavía representa lo que tienen.

Cómo estimar el contenido sin contar cada objeto

No necesitas elaborar un inventario de cada plato, prenda o utensilio.

Puedes realizar una estimación por zonas:

  • Salón y comedor.
  • Dormitorios.
  • Cocina.
  • Baños.
  • Trastero y garaje.
  • Equipos electrónicos.
  • Ropa y objetos personales.

La pregunta no es cuánto pagaste originalmente por todo, sino cuánto podría costar sustituir bienes de características equivalentes según el sistema de valoración de la póliza.

Un sofá comprado hace diez años puede no valorarse como uno completamente nuevo.

Algunas pólizas aplican depreciación, mientras que otras contemplan reposición a nuevo en determinadas condiciones.

Esta diferencia debe comprobarse antes de comparar precios.

Los objetos que no caben en una cifra general

Algunos bienes pueden tener límites específicos, aunque el capital total del contenido sea elevado.

Entre ellos pueden encontrarse:

  • Joyas.
  • Dinero en efectivo.
  • Colecciones.
  • Obras de arte.
  • Bicicletas de alto valor.
  • Equipos profesionales.
  • Objetos guardados en trasteros.

Una póliza con 40.000 euros de contenido puede limitar la indemnización de joyas a una cantidad mucho menor.

Si tienes un objeto relevante, no aumentes todo el capital sin comprobar antes su límite específico.

Puede ser necesario declararlo de manera individual o contratar una ampliación concreta.

Documentar también evita perder dinero

Guardar fotografías, facturas y números de serie no reduce la prima, pero facilita demostrar la existencia y características de los bienes.

Conserva especialmente la documentación de aparatos electrónicos, bicicletas, joyas, herramientas y objetos costosos.

Guarda una copia fuera de la vivienda o en un espacio digital seguro. Si ocurre un incendio o robo, la documentación física situada dentro de la casa también puede perderse.

Tercera capa: los daños que causas a otras personas

La responsabilidad civil puede proteger al asegurado frente a reclamaciones por daños causados a terceros dentro de los límites del contrato.

Un ejemplo habitual es una fuga de agua que afecta al piso inferior.

El coste puede incluir pintura, mobiliario, suelo, reparación de instalaciones y otros daños. Si varias viviendas resultan afectadas, la cantidad puede aumentar rápidamente.

La responsabilidad civil también puede contemplar otras situaciones relacionadas con el uso de la vivienda, los miembros de la familia o las mascotas, según la póliza.

Por qué no es una buena zona para recortar primero

Reducir el límite de responsabilidad civil puede disminuir ligeramente la prima, pero aumenta la cantidad que podría quedar fuera del seguro ante un daño importante.

Imagina que una póliza cubre hasta 150.000 euros y otra hasta 600.000 euros. La diferencia puede parecer excesiva mientras no ocurre nada.

Sin embargo, una reclamación grave puede superar el límite más bajo. La cantidad restante podría recaer sobre el patrimonio de la persona responsable.

Antes de elegir una póliza más barata, comprueba:

  • Capital máximo de responsabilidad civil.
  • Personas consideradas aseguradas.
  • Daños a vecinos.
  • Responsabilidad como propietario o inquilino.
  • Mascotas incluidas o excluidas.
  • Actividades que quedan fuera.
  • Franquicia aplicable.

Ahorrar reduciendo esta capa puede no compensar cuando la diferencia anual de prima es pequeña.

Cuarta capa: asistencia y servicios añadidos

La cuarta capa incluye prestaciones que facilitan reparaciones o tareas domésticas, pero que no siempre son esenciales para proteger el patrimonio.

Aquí pueden aparecer:

  • Servicio de bricolaje.
  • Asistencia informática.
  • Reparación de electrodomésticos.
  • Cerrajería urgente.
  • Fontanería.
  • Asistencia para mascotas.
  • Control de plagas.
  • Protección jurídica ampliada.

Esta suele ser la primera zona donde conviene buscar ahorro.

Un servicio puede parecer atractivo, pero tener límites de horas, desplazamientos, materiales, antigüedad de los aparatos o número de intervenciones.

El precio del servicio frente a su uso real

Supongamos que una cobertura de reparación de electrodomésticos añade 35 euros a la prima anual.

Durante cuatro años representa:

35 euros x 4 años = 140 euros.

Si nunca se utilizó y además excluye los aparatos más antiguos de la vivienda, su valor puede ser reducido.

La decisión no debe basarse únicamente en el uso pasado. También importa cuánto costaría resolver el problema por tu cuenta y qué límites tiene la cobertura.

Un servicio de cerrajería urgente puede resultar útil aunque no se utilice durante varios años. Un servicio de bricolaje puede ser prescindible para una persona que no lo necesita.

Las duplicidades más frecuentes

Antes de pagar por una asistencia adicional, revisa si una prestación parecida ya aparece en:

  • El seguro de la comunidad.
  • El contrato de mantenimiento eléctrico.
  • La garantía de un electrodoméstico.
  • Un servicio contratado con la compañía de gas.
  • Una tarjeta bancaria.
  • Otro seguro familiar.

No canceles solo porque los nombres se parecen. Compara qué situación cubre cada contrato, quién puede utilizarlo, qué materiales incluye y cuál es su límite.

Cuando la duplicidad es real, mantener una sola cobertura puede reducir el gasto sin dejar la vivienda desprotegida.

El orden correcto para reducir el precio

Una rebaja segura suele conseguirse trabajando desde la parte menos esencial de la póliza hacia la más importante.

Primero elimina lo que no corresponde a tu vivienda

Una póliza puede incluir asistencia para mascotas aunque no tengas animales, protección de jardín en un piso o cobertura para una segunda residencia que ya vendiste.

Estos elementos deben corregirse antes de reducir capitales importantes.

Después corrige las duplicidades

Comprueba servicios de mantenimiento, garantías y seguro comunitario.

El objetivo es evitar dos pagos por una protección prácticamente igual.

A continuación ajusta los capitales

Revisa continente y contenido utilizando datos actuales.

No reduzcas cantidades de forma arbitraria. Pide a la aseguradora que explique su cálculo y compara con otras propuestas equivalentes.

Por último valora una franquicia

Una franquicia puede reducir la prima porque el asegurado asume la primera parte de determinados siniestros.

Por ejemplo, si existe una franquicia de 150 euros y el daño cubierto asciende a 500 euros, el titular asumiría los primeros 150 euros dentro de las condiciones aplicables.

Esta opción puede encajar con una persona que dispone de un pequeño fondo para reparaciones y quiere protegerse principalmente ante daños grandes.

No resulta adecuada cuando una reparación de 150 o 200 euros desestabilizaría completamente el presupuesto familiar.

El precio anual no explica cuánto pagarías en un siniestro

Dos pólizas pueden tener una diferencia de 70 euros al año.

La primera cuesta 250 euros y no tiene franquicia para los daños por agua cubiertos.

La segunda cuesta 180 euros y aplica una franquicia de 200 euros.

Si no ocurre ningún siniestro, la segunda permite ahorrar 70 euros.

Si aparece una fuga cubierta y la reparación cuesta 600 euros, el asegurado podría asumir 200 euros por la franquicia.

En ese año, el ahorro de 70 euros quedaría superado por el importe asumido.

Esto no demuestra que la segunda póliza sea peor. Puede seguir resultando conveniente durante varios años sin siniestros.

La comparación correcta debe responder a dos preguntas:

  • ¿Cuánto pago si no ocurre nada?
  • ¿Cuánto tendría que pagar yo si ocurre un daño habitual?

Las coberturas que deben leerse completas

Algunos nombres generan una sensación de protección mayor que la cobertura real.

Daños por agua

Comprueba si incluye la localización de la avería, la reparación de la tubería, los daños ocasionados y los perjuicios causados a terceros.

Una póliza puede cubrir la pared mojada, pero excluir el tubo deteriorado que originó la fuga.

Daños eléctricos

Revisa los límites económicos, la antigüedad de los aparatos y las causas cubiertas.

Una subida de tensión, un cortocircuito y el desgaste interno de un electrodoméstico no son necesariamente tratados de la misma forma.

Robo y hurto

La existencia o ausencia de fuerza, violencia o intimidación puede cambiar la clasificación del hecho.

Consulta qué situaciones se consideran robo, cuáles se consideran hurto y qué medidas de seguridad exige la póliza.

Daños estéticos

Esta cobertura puede ayudar a mantener la uniformidad de paredes, azulejos o suelos cuando no es posible encontrar materiales idénticos.

Revisa su límite. Una cobertura de daños estéticos con un máximo muy bajo puede no ser suficiente para una estancia completa.

Fenómenos atmosféricos

Comprueba qué intensidad deben alcanzar la lluvia, el viento u otros fenómenos para que la cobertura se active.

También pueden existir exclusiones relacionadas con filtraciones lentas, falta de mantenimiento o defectos de construcción.

Propietario, inquilino o vivienda hipotecada

La forma de ahorrar en el seguro del hogar cambia según la relación que tengas con la vivienda.

Si eres propietario

Necesitas revisar tanto la estructura como tus bienes y la responsabilidad frente a terceros.

Si el edificio dispone de un seguro comunitario, consulta qué protege realmente.

El seguro de la comunidad no sustituye automáticamente la protección particular del contenido, las mejoras realizadas en el piso o la responsabilidad personal.

Si eres inquilino

Puede que no necesites asegurar el continente completo, pero sí tus objetos personales y tu responsabilidad frente al propietario o a otras personas.

No asumas que la póliza del dueño cubre tus muebles, ropa, ordenador o bicicleta.

Revisa también el contrato de alquiler para entender qué responsabilidades corresponden a cada parte.

Si tienes hipoteca

El banco puede exigir un seguro de daños en las condiciones legalmente aplicables, pero debe aceptar una póliza alternativa con prestaciones equivalentes dentro de los términos previstos por la Ley 5/2019.

La entidad no puede cobrar por analizar esa alternativa ni empeorar las condiciones del préstamo por aceptarla.

Sin embargo, la hipoteca puede ofrecer una bonificación del tipo de interés por contratar el seguro con el banco.

Antes de cambiar, suma:

  • Precio anual de la póliza actual.
  • Precio de la alternativa.
  • Aumento de intereses al perder la bonificación.
  • Diferencias de cobertura.

Una póliza externa 150 euros más barata puede no generar ahorro si la cuota del préstamo aumenta 200 euros al año.

Cómo comparar sin dejarte engañar por la prima

Solicita presupuestos utilizando los mismos datos de vivienda, uso y capitales.

Después, compara cada propuesta en este orden:

  1. Capital de continente.
  2. Capital de contenido.
  3. Responsabilidad civil.
  4. Franquicias.
  5. Límites por cobertura.
  6. Exclusiones principales.
  7. Servicios añadidos.
  8. Precio anual final.

Si empiezas por el precio, puedes terminar adaptando la protección a la oferta más barata.

Si empiezas por los riesgos y límites, podrás comprobar qué aseguradora ofrece un precio menor para una protección comparable.

Qué hacer cuando la renovación sube

Una subida no debe aceptarse ni rechazarse sin entender su origen.

Pide a la aseguradora que explique:

  • Qué prima se aplicará.
  • Qué capitales se han actualizado.
  • Qué cláusula permite la actualización.
  • Si han cambiado las coberturas.
  • Cuándo fue comunicada la modificación.

La DGSFP diferencia entre una variación calculada mediante un sistema previsto en el contrato y un aumento no contemplado inicialmente.

Cuando la subida no estaba prevista, debe cumplir las condiciones aplicables a una modificación contractual y comunicarse con la antelación correspondiente.

No te limites a pedir un descuento. Solicita una nueva propuesta eliminando servicios concretos o ajustando elementos que ya hayas revisado.

Cómo cambiar sin quedarte sin seguro

Si decides contratar otra póliza, comprueba primero el vencimiento de la actual.

El tomador puede oponerse a la renovación mediante una comunicación escrita enviada con al menos un mes de antelación respecto al final del periodo en curso.

Cuando es la aseguradora quien no quiere renovar, debe comunicarlo con al menos dos meses de antelación.

No utilices la devolución del recibo como única forma de cancelar. Si la póliza se renovó correctamente, la prima puede continuar siendo exigible.

La comunicación de no renovación debe identificar:

  • Tomador del seguro.
  • Número de póliza.
  • Vivienda asegurada.
  • Fecha de vencimiento.
  • Decisión expresa de no renovar.

Guarda una prueba del envío y de la recepción.

Coordina el final de una póliza con el inicio de la siguiente. Una diferencia de pocos días puede dejar la vivienda sin cobertura durante ese periodo.

Ahorrar en el seguro del hogar sin debilitar la póliza

Ahorrar en el seguro del hogar requiere recortar desde fuera hacia dentro.

Empieza por servicios que no utilizas, coberturas que no corresponden a tu vivienda y protecciones duplicadas con otros contratos.

Después, revisa los capitales de continente y contenido. Corrige cantidades desactualizadas, pero evita reducirlas por debajo de un valor razonable solo para abaratar la prima.

Valora la franquicia según tu capacidad para asumir una reparación. Una póliza con franquicia puede ser más barata, pero exige disponer de dinero cuando ocurre un siniestro.

Mantén especial cuidado con la responsabilidad civil, los daños por agua y las coberturas relacionadas con riesgos capaces de provocar pérdidas importantes.

Por último, compara pólizas equivalentes. El precio solo puede valorarse después de revisar capitales, límites, exclusiones y franquicias.

Abre hoy tu póliza y separa sus coberturas en cuatro grupos: estructura, contenido, responsabilidad civil y asistencias. El primer ahorro debería salir de la cuarta capa, no de la protección que necesitarías ante el daño más costoso.

Hola, soy Luzia, asistente de contenido en Solicitá Ahora. Mi trabajo consiste en transformar conceptos financieros complejos en materiales claros y gratuitos. Creo que el conocimiento financiero es una herramienta poderosa para la autonomía y la seguridad de las personas.
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