¿Cuánto préstamo puedes permitirte según tus ingresos?

Un cálculo práctico para evitar que la nueva cuota desajuste tu presupuesto

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Cuánto préstamo puedes permitirte

Calcular cuánto préstamo puedes permitirte no consiste en descubrir la cantidad máxima que una entidad estaría dispuesta a concederte.

La pregunta realmente útil es cuánto puedes devolver cada mes sin dejar de pagar la vivienda, la alimentación, los suministros y el resto de tus gastos necesarios.

Una entidad puede considerar viable una solicitud y, aun así, la cuota resultar incómoda para tu economía. Esto ocurre porque cada hogar tiene gastos, responsabilidades y márgenes de seguridad diferentes.

Antes de solicitar financiación, conviene calcular tres cifras: cuánto dinero entra realmente cada mes, cuánto sale para cubrir gastos y deudas, y qué cantidad debe quedar disponible para imprevistos.

En este contenido encontrarás un método paso a paso, varios ejemplos y una tabla para estimar una cuota prudente antes de elegir el importe y el plazo del préstamo.

Nota editorial: Este contenido tiene una finalidad informativa y educativa. No representa una oferta de financiación ni sustituye el asesoramiento financiero o profesional. La capacidad de pago depende de la situación particular de cada persona.

La fórmula básica

Ingresos netos estables, menos gastos esenciales, menos cuotas actuales, menos margen para imprevistos, igual a cuota máxima disponible.

El resultado no debe utilizarse automáticamente como cuota final. Es el límite que debes revisar y, en muchos casos, reducir.

La cantidad aprobada no siempre es la que puedes permitirte

Cuando una entidad estudia una solicitud, analiza información como los ingresos, la estabilidad laboral, las deudas existentes, el importe solicitado y el historial de pagos.

Sin embargo, que un préstamo sea aprobado no significa que la cuota vaya a resultar cómoda durante todo el plazo.

La entidad no conoce necesariamente todos tus gastos futuros, tus planes familiares o el dinero que necesitas reservar cada mes.

Por ejemplo, dos personas pueden cobrar 1.700 euros netos y tener capacidades de pago muy diferentes.

  • Una puede vivir en una vivienda familiar y no pagar alquiler.
  • Otra puede destinar 850 euros al alquiler y los suministros.
  • Una puede no tener otras deudas.
  • Otra puede estar pagando un coche y una compra aplazada.
  • Una puede tener ingresos completamente estables.
  • Otra puede depender de comisiones o turnos adicionales.

El salario es solo el punto de partida. La capacidad real depende del dinero que queda después de cubrir todo lo demás.

Empieza por tus ingresos netos reales

El primer paso consiste en sumar los ingresos que llegan realmente a tu cuenta cada mes.

Debes utilizar cantidades netas, después de impuestos y cotizaciones.

Pueden incluirse:

  • Nómina neta.
  • Pensión.
  • Ingresos regulares por actividad profesional.
  • Ingresos estables de alquiler, cuando sean recurrentes y comprobables.
  • Otros ingresos mensuales que puedas considerar razonablemente constantes.

No conviene calcular la cuota utilizando únicamente el mejor mes del año. Si tus ingresos cambian, trabaja con una cifra conservadora.

Qué hacer si tus ingresos varían

Una persona que cobra comisiones, realiza trabajos temporales o factura cantidades diferentes cada mes no debería utilizar el ingreso más alto como referencia.

Una forma práctica consiste en revisar los últimos seis o doce meses, sumar los ingresos netos y calcular una media.

Después, puedes aplicar un margen de seguridad y trabajar con una cifra algo inferior.

Supongamos que tus ingresos de los últimos seis meses fueron:

  • 1.500 euros.
  • 1.650 euros.
  • 1.400 euros.
  • 1.750 euros.
  • 1.300 euros.
  • 1.600 euros.

La media mensual es de 1.533 euros. Sin embargo, para calcular una cuota prudente podrías utilizar 1.400 euros, que se acerca a los meses más bajos.

Así evitas contratar una financiación que solo resulte asumible durante los meses con más trabajo.

Ingresos que conviene tratar con precaución

No todos los ingresos deben considerarse garantizados. Ten especial cuidado con:

  • Horas extra que no se repiten todos los meses.
  • Bonificaciones anuales.
  • Comisiones comerciales variables.
  • Ayudas con una duración limitada.
  • Trabajos todavía no confirmados.
  • Ingresos de otra persona que no participará en el préstamo.
  • Dinero procedente de ventas ocasionales.

Una cuota a varios años debe apoyarse en ingresos que tengan posibilidades razonables de mantenerse durante ese periodo.

Anota todos tus gastos antes de calcular la cuota

El siguiente paso es registrar cuánto dinero necesitas para mantener tu vida diaria. No basta con mirar el saldo que queda en la cuenta unos días antes de cobrar.

Divide los gastos en tres grupos: esenciales, variables y periódicos.

Gastos esenciales mensuales

Son los pagos que difícilmente pueden eliminarse de un mes para otro:

  • Alquiler o hipoteca.
  • Electricidad, agua y gas.
  • Alimentación.
  • Transporte.
  • Teléfono e internet.
  • Seguros necesarios.
  • Gastos escolares.
  • Medicamentos y cuidados habituales.
  • Manutención u otras obligaciones familiares.

Gastos variables

Algunos gastos cambian cada mes, pero siguen formando parte del presupuesto.

Entre ellos pueden estar la ropa, el ocio, el mantenimiento del vehículo, los pequeños arreglos de la vivienda o determinadas compras personales.

No conviene eliminarlos completamente del cálculo para hacer que la cuota parezca asumible.

Si normalmente gastas 200 euros mensuales en este grupo, no deberías registrar cero únicamente porque podrías reducir el gasto durante unas semanas.

Gastos que no llegan todos los meses

El seguro del coche, los impuestos, el material escolar o una revisión anual pueden pagarse una o dos veces al año. Aun así, deben formar parte del cálculo.

Para convertirlos en un gasto mensual, suma su coste anual y divide el resultado entre doce.

Por ejemplo:

  • Seguro del coche: 600 euros al año.
  • Mantenimiento y revisiones: 360 euros al año.
  • Impuestos y tasas: 240 euros al año.

El total anual es de 1.200 euros. Dividido entre doce, supone reservar 100 euros cada mes.

Error frecuente: Olvidar los gastos anuales aumenta artificialmente el dinero disponible y puede llevarte a aceptar una cuota demasiado alta.

Suma las deudas que ya estás pagando

Antes de añadir una nueva cuota, debes conocer cuánto pagas actualmente por todas tus obligaciones financieras.

Incluye:

  • Préstamos personales.
  • Financiación del vehículo.
  • Compras a plazos.
  • Cuotas de tarjetas.
  • Créditos rápidos.
  • Descubiertos que se repiten.
  • Pagos aplazados de comercios o plataformas.

No ignores una deuda porque le queden pocos meses. Si el nuevo préstamo empieza antes de que termine, ambas cuotas coincidirán durante un periodo.

Cómo calcular las tarjetas de crédito

Si pagas el total utilizado cada mes, registra el gasto correspondiente dentro de tu presupuesto habitual.

Si utilizas una modalidad de pago aplazado, anota la cuota mensual y comprueba cuánto capital queda pendiente.

Una cuota pequeña puede prolongar la deuda durante mucho tiempo, especialmente si el interés es elevado.

También conviene revisar los límites disponibles. Aunque no los estés utilizando, disponer de varias líneas de crédito puede facilitar que las deudas aumenten después de contratar el préstamo.

Cómo calcular tu nivel de endeudamiento

El nivel de endeudamiento compara tus cuotas financieras mensuales con tus ingresos netos.

Cuotas mensuales totales ÷ ingresos netos mensuales × 100

Imagina que recibes 1.800 euros netos y ya pagas 270 euros al mes entre el coche y una compra aplazada.

El cálculo sería:

270 ÷ 1.800 × 100 = 15 %

Si añades un préstamo con una cuota de 250 euros, tus pagos financieros subirían a 520 euros.

520 ÷ 1.800 × 100 = 28,9 %

Este porcentaje ayuda a observar cuánto peso tienen las deudas dentro de tus ingresos. Sin embargo, no indica por sí solo si podrás pagar cómodamente.

Una persona con alquiler reducido puede manejar una proporción mayor que otra que destina más de la mitad de su salario a la vivienda. Por eso debes combinar este cálculo con tus gastos reales.

Cómo interpretar el porcentaje

No existe un porcentaje que funcione como garantía universal. Como referencia práctica, puedes utilizar un sistema de alerta progresiva:

Cuotas sobre ingresos Lectura orientativa Qué revisar
Menos del 20 % Carga moderada Comprueba gastos y estabilidad de ingresos.
Entre el 20 % y el 35 % Zona de atención Revisa si queda margen para ahorro e imprevistos.
Entre el 35 % y el 40 % Presupuesto exigente Una pérdida de ingresos puede dificultar los pagos.
Más del 40 % Señal de alerta Valora reducir el importe o evitar una nueva deuda.

Estos porcentajes son orientativos. No representan una regla de aprobación ni sustituyen el análisis del presupuesto completo.

Calcula tu cuota máxima disponible

Después de conocer tus ingresos, gastos y deudas, puedes estimar cuánto dinero queda para una nueva cuota.

Utiliza esta fórmula:

Ingresos netos estables

Menos gastos esenciales y variables.

Menos cuotas actuales.

Menos ahorro para gastos periódicos.

Menos margen para imprevistos.

Igual a cantidad disponible para la nueva cuota.

Ejemplo con un ingreso de 1.500 euros

Supongamos que una persona tiene este presupuesto:

  • Ingresos netos: 1.500 euros.
  • Alquiler y suministros: 700 euros.
  • Alimentación y transporte: 320 euros.
  • Otros gastos habituales: 130 euros.
  • Cuota de una compra aplazada: 80 euros.
  • Reserva para imprevistos: 120 euros.

El cálculo sería:

1.500 menos 700, menos 320, menos 130, menos 80, menos 120, igual a 150 euros.

La persona dispone teóricamente de 150 euros. Sin embargo, contratar una cuota exactamente igual dejaría muy poco margen si sube la electricidad, aumenta el transporte o aparece otro gasto.

Una cuota más prudente podría situarse entre 90 y 120 euros, dependiendo de la estabilidad de sus ingresos y del ahorro disponible.

Ejemplo con dos ingresos en el hogar

Una pareja recibe conjuntamente 2.900 euros netos al mes. Sus gastos son:

  • Vivienda y suministros: 1.050 euros.
  • Alimentación y transporte: 650 euros.
  • Gastos familiares y personales: 350 euros.
  • Préstamo actual: 220 euros.
  • Gastos anuales prorrateados: 130 euros.
  • Margen para ahorro e imprevistos: 250 euros.

La cantidad restante es de 250 euros.

Antes de utilizarla como nueva cuota, deben preguntarse qué ocurriría si uno de los ingresos disminuyera.

Si el presupuesto solo funciona mientras ambos salarios se mantienen completos, conviene elegir una cuota menor.

Realiza una prueba de resistencia

Un presupuesto puede parecer equilibrado en condiciones normales y dejar de funcionar ante un cambio pequeño. Por eso conviene probar distintos escenarios antes de firmar.

Escenario 1: los ingresos bajan un 10 %

Si recibes 1.800 euros, calcula cómo quedaría el presupuesto con 1.620 euros. Comprueba si todavía podrías pagar la cuota sin recurrir a la tarjeta o al descubierto.

Escenario 2: los gastos suben 150 euros

Puede aumentar el alquiler, el transporte, la energía o la cesta de la compra. Añade 150 euros a tus gastos mensuales y repite el cálculo.

Escenario 3: aparece un gasto de 600 euros

Piensa cómo pagarías una reparación, una franquicia del seguro o un desplazamiento inesperado. Si la única opción sería pedir otro crédito, la cuota prevista puede ser demasiado alta.

Una pregunta útil

¿Podrías mantener la cuota durante tres meses difíciles sin dejar de pagar los gastos esenciales?

La cuota determina el préstamo, pero también el interés y el plazo

Después de calcular una cuota razonable, puedes estimar qué importe podría corresponderle. El resultado cambia según el tipo de interés y la duración.

Como ejemplo orientativo, una cuota de 220 euros mensuales con un TIN anual del 8 %, sin comisiones ni otros gastos, permitiría financiar aproximadamente:

Plazo Importe aproximado Total de cuotas
24 meses 4.864 € 5.280 €
36 meses 7.021 € 7.920 €
48 meses 9.012 € 10.560 €
60 meses 10.850 € 13.200 €

Al ampliar el plazo, es posible recibir más dinero manteniendo la misma cuota. Sin embargo, también se pagan más mensualidades y aumenta el coste de los intereses.

La simulación no incluye comisión de apertura, seguros, cuentas ni otros gastos. No representa una oferta comercial.

Comprueba el coste completo

Antes de elegir el plazo, revisa cómo influyen el interés, las comisiones y los productos vinculados en el coste total.

Leer: TIN y TAE, cómo saber cuánto cuesta realmente un préstamo

Cuándo una cuota pequeña sigue siendo peligrosa

Una cuota de 80 o 100 euros puede parecer fácil de asumir, pero debe valorarse dentro del presupuesto completo.

Puede convertirse en un problema cuando:

  • Ya existen varias cuotas pequeñas.
  • El plazo es muy largo.
  • Los ingresos cambian cada mes.
  • No existe ahorro para emergencias.
  • La cuenta entra frecuentemente en descubierto.
  • Se necesita la tarjeta para terminar el mes.
  • El préstamo se utilizará para pagar otra deuda.
  • La cuota depende de eliminar gastos necesarios.

La suma de varias financiaciones pequeñas puede ocupar una parte importante del salario sin que resulte evidente. Revisa todas las cuotas juntas, aunque pertenezcan a entidades diferentes.

Qué hacer si el préstamo que necesitas no encaja

Cuando el cálculo muestra que la cuota sería demasiado alta, no conviene modificar los números para justificar la contratación.

Existen otras posibilidades que pueden reducir el riesgo.

Solicitar un importe menor

Revisa si todo el gasto debe financiarse. Utilizar una parte del ahorro o aplazar una parte de la compra puede reducir la deuda.

Ahorrar antes de contratar

Esperar algunos meses permite aumentar la entrada inicial y comprobar si realmente puedes reservar una cantidad equivalente a la futura cuota.

Por ejemplo, si crees que podrías pagar 200 euros al mes, intenta apartarlos durante tres meses.

Si necesitas recuperar ese dinero para llegar a fin de mes, la cuota probablemente sea demasiado alta.

Comparar un producto más económico

No todas las ofertas tienen el mismo interés ni las mismas comisiones. Compara la TAE y el importe total adeudado utilizando el mismo importe y plazo.

Revisar el objetivo

Una reparación necesaria no tiene la misma urgencia que una compra que puede esperar. Determinar si el gasto es imprescindible ayuda a decidir si tiene sentido asumir varios años de pagos.

Evitar alargar excesivamente el plazo

Aumentar el plazo reduce la cuota, pero puede elevar notablemente el coste total. Además, mantendrás la obligación durante más tiempo.

Lista final antes de solicitar el préstamo

  1. He calculado mis ingresos netos estables.
  2. He incluido todos los gastos mensuales.
  3. He convertido los gastos anuales en cantidades mensuales.
  4. He sumado todas mis cuotas actuales.
  5. He reservado dinero para imprevistos.
  6. He probado qué ocurriría si mis ingresos bajaran.
  7. He comparado el mismo importe y plazo en varias ofertas.
  8. Conozco la TAE y el importe total adeudado.
  9. La cuota no depende de horas extra o ingresos inciertos.
  10. No necesitaré utilizar otra deuda para pagarla.Preguntas frecuentes sobre cuánto préstamo puedes permitirte.

La cuota correcta deja espacio para seguir viviendo

Saber cuánto préstamo puedes permitirte requiere algo más que aplicar un porcentaje al salario.

El cálculo debe partir de ingresos estables, gastos reales, deudas existentes y una reserva para situaciones inesperadas.

La mejor cuota no es necesariamente la más alta que puedes pagar durante un mes normal. Es una cantidad que puedes mantener cuando los gastos suben o los ingresos se reducen temporalmente.

Antes de contratar, realiza una prueba sencilla. Aparta durante varios meses una cantidad similar a la cuota prevista.

Si el presupuesto continúa funcionando sin tarjetas, descubiertos o retrasos, tendrás una referencia más realista.

Revisa el préstamo completo antes de decidir

Consulta la página principal para comprobar el contrato, el plazo, las comisiones, los productos vinculados y las consecuencias del impago.

Préstamo personal: cómo funciona y qué revisar antes de contratar

Si este cálculo te ha ayudado a ordenar tu presupuesto, comparte el contenido con alguien que esté valorando solicitar financiación.

Una cuota analizada con tiempo puede evitar varios años de presión económica.

Hola, soy Luzia, asistente de contenido en Solicitá Ahora. Mi trabajo consiste en transformar conceptos financieros complejos en materiales claros y gratuitos. Creo que el conocimiento financiero es una herramienta poderosa para la autonomía y la seguridad de las personas.
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