Préstamo personal: cómo funciona y qué revisar antes de contratar

Las claves para comparar ofertas, entender el contrato y evitar una cuota difícil de mantener

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Préstamo personal

Un préstamo personal puede ayudarte a afrontar un gasto importante sin tener que pagar todo el importe de una sola vez.

Sin embargo, recibir el dinero es solo una parte de la operación.

La decisión más importante consiste en saber cuánto terminarás devolviendo, durante cuánto tiempo y qué ocurriría si tu situación económica cambiara.

Dos préstamos con la misma cuota mensual pueden tener costes totales muy diferentes.

También puede ocurrir que una oferta anuncie un interés reducido, pero incluya una comisión de apertura, un seguro o productos vinculados que encarezcan la financiación.

En este contenido aprenderás a revisar los elementos esenciales de un préstamo, desde el TIN y la TAE hasta las comisiones, el plazo, la capacidad de pago y las consecuencias de un posible impago.

Nota editorial: Este contenido es informativo y educativo. No representa una oferta de financiación ni sustituye el asesoramiento financiero, jurídico o profesional. Las condiciones de cada préstamo dependen de la entidad, del contrato y de la situación particular del solicitante.

Lo esencial antes de continuar

  • No compares préstamos únicamente por la cuota mensual.
  • Revisa la TAE, el importe total adeudado y todas las comisiones.
  • Comprueba si existen seguros o productos vinculados.
  • Calcula la cuota con ingresos reales, no con ingresos esperados.
  • Lee las condiciones de amortización anticipada y de impago.
  • No firmes mientras haya conceptos del contrato que no entiendas.

Qué es un préstamo personal

Un préstamo personal es un contrato mediante el cual una entidad entrega una cantidad de dinero a una persona.

A cambio, esa persona se compromete a devolver el capital recibido junto con los intereses y, cuando corresponda, las comisiones y otros gastos pactados.

La devolución suele realizarse mediante cuotas mensuales durante un plazo establecido. Cada cuota incluye una parte del capital pendiente y otra parte correspondiente a los intereses.

A diferencia de una hipoteca, el préstamo personal normalmente no está respaldado por una vivienda concreta.

La entidad analiza la capacidad económica del solicitante y puede tener en cuenta sus ingresos, gastos, deudas, estabilidad laboral, historial de pagos y otras circunstancias.

Que no exista una garantía hipotecaria no significa que la deuda desaparezca si se dejan de pagar las cuotas.

El prestatario continúa respondiendo de acuerdo con el contrato y con las normas aplicables. Si existe un avalista, esa persona también puede asumir obligaciones según lo que haya firmado.

Cómo funciona un préstamo personal paso a paso

Aunque el proceso puede cambiar entre entidades, la contratación suele seguir varias etapas.

Entenderlas permite detectar costes o condiciones antes de que el contrato produzca efectos.

Solicitud del importe

El primer paso consiste en indicar cuánto dinero se necesita y para qué se utilizará.

La entidad también puede solicitar información personal, laboral y económica.

Pedir una cantidad superior a la necesaria aumenta el coste total. Incluso cuando la cuota parece asumible, cada euro adicional genera intereses durante el plazo del préstamo.

Evaluación de solvencia

Antes de aceptar o rechazar la operación, la entidad estudia si el solicitante parece capaz de cumplir con los pagos.

Para ello puede revisar nóminas, declaraciones fiscales, movimientos bancarios, contratos laborales, otras deudas y riesgos registrados.

Esta evaluación no se limita a comprobar si existe un salario.

También importa cuánto dinero queda disponible después de pagar la vivienda, los suministros, la alimentación, el transporte y las demás obligaciones financieras.

Presentación de la oferta

Si la operación resulta viable para la entidad, el solicitante recibe las condiciones propuestas.

En esta fase deben revisarse, entre otros elementos, el importe concedido, el plazo, el número de cuotas, el TIN, la TAE, las comisiones, el coste total y las consecuencias del retraso en los pagos.

Una oferta comercial o una simulación inicial no siempre contiene todos los detalles del contrato definitivo.

Por eso conviene contrastar la publicidad, la información precontractual y el documento que finalmente se va a firmar.

Firma y entrega del dinero

Después de la firma, la entidad entrega el capital mediante el procedimiento acordado.

Puede ingresarlo en una cuenta bancaria o abonarlo directamente al proveedor cuando se trata de una financiación vinculada a una compra concreta.

Antes de utilizar el dinero, conviene conservar una copia del contrato, del calendario de pagos, de la información precontractual y de cualquier comunicación relevante.

Pago de las cuotas

Las cuotas se cobran en las fechas indicadas en el contrato.

Es importante que la cuenta tenga saldo suficiente antes del vencimiento, porque una devolución puede generar intereses de demora, gastos de reclamación u otras consecuencias previstas en las condiciones.

Los conceptos que determinan cuánto pagarás

La cuota mensual es importante, pero no cuenta toda la historia.

Para evaluar correctamente un préstamo personal hay que observar varios datos al mismo tiempo.

Capital prestado

Es la cantidad de dinero que la entidad pone a disposición del cliente. No siempre coincide con el dinero que llega realmente a la cuenta.

Por ejemplo, si se concede un préstamo de 8.000 euros y se descuenta una comisión de apertura de 160 euros, el cliente podría recibir 7.840 euros, aunque la deuda se calcule sobre los 8.000 euros contratados.

La forma exacta de cobro debe aparecer en la documentación.

Plazo de devolución

El plazo indica cuánto tiempo tendrás para devolver el préstamo.

Un plazo largo suele reducir la cuota mensual, pero puede aumentar el total de intereses pagados.

Un plazo corto puede reducir el coste total, pero elevar demasiado la cuota. La mejor opción no es necesariamente la más rápida ni la que ofrece la cuota más pequeña.

Debe ser una duración compatible con el presupuesto real.

Tipo de interés nominal

El TIN representa el tipo de interés que se aplica al capital.

Sirve para calcular los intereses, pero no incorpora necesariamente las comisiones, los gastos o el coste de determinados productos vinculados.

Por ese motivo, comparar únicamente el TIN puede llevar a elegir una oferta que parece barata, pero que termina teniendo un coste mayor.

Tasa anual equivalente

La TAE ofrece una visión más amplia porque tiene en cuenta el TIN y determinados gastos y comisiones asociados a la operación.

También considera la frecuencia de los pagos.

Para comparar dos préstamos similares, con el mismo importe y plazo, la TAE suele ser una referencia más útil que el TIN.

Sin embargo, sigue siendo necesario revisar el importe total adeudado y comprobar qué costes concretos se han incluido en su cálculo.

Profundiza en el coste del préstamo

El TIN y la TAE no significan lo mismo. En el contenido complementario se explica cómo interpretar ambos porcentajes y cómo detectar gastos que pueden pasar desapercibidos.

Leer: TIN y TAE, cómo saber cuánto cuesta realmente un préstamo

Comisiones

Un préstamo puede incluir diferentes comisiones. No todas aparecen en todas las ofertas, por lo que deben comprobarse individualmente.

  • Comisión de apertura: puede cobrarse por la formalización de la operación.
  • Comisión de estudio: puede estar relacionada con el análisis de la solicitud, dentro de las condiciones permitidas y pactadas.
  • Comisión por amortización anticipada: puede aplicarse cuando se devuelve una parte o la totalidad del préstamo antes de la fecha prevista, dentro de los límites aplicables.
  • Gastos por reclamación: pueden aparecer ante cuotas impagadas, siempre según el contrato y las condiciones legalmente exigibles.

Antes de firmar, pregunta qué comisiones se cobrarán, en qué momento se cargarán y si se calculan como una cantidad fija o como un porcentaje.

Productos vinculados

Algunas ofertas mejoran el tipo de interés si el cliente contrata otros productos, como una cuenta, una tarjeta, un seguro o la domiciliación de ingresos.

Una bonificación no siempre significa un ahorro. Es necesario comparar el coste del préstamo con y sin esos productos.

Un seguro anual o una cuenta con comisiones pueden absorber la reducción obtenida en el tipo de interés.

También conviene distinguir entre un producto obligatorio para acceder a la financiación y un producto opcional que únicamente mejora las condiciones.

Importe total adeudado

Este dato indica cuánto deberá pagar el cliente sumando el capital, los intereses y los costes incluidos en la operación.

Es una de las cifras más útiles para entender el impacto real del préstamo.

Cuando compares ofertas, anota en una tabla el dinero que recibirás, la cuota, el número de pagos y el importe total que terminarás devolviendo.

Ejemplo práctico de una cuota aparentemente pequeña

Supongamos que una persona solicita 10.000 euros, con un TIN fijo del 6 % anual y un plazo de 60 meses.

Si no existen comisiones ni gastos adicionales, la cuota aproximada sería de 193,33 euros al mes.

Después de 60 pagos, habría abonado aproximadamente 11.599,68 euros. La diferencia de unos 1.599,68 euros corresponde a los intereses generados en este ejemplo.

Ahora imaginemos que la misma operación añade una comisión de apertura, un seguro y una cuenta con coste.

La cuota del préstamo podría mantenerse cerca de la cifra anunciada, pero el desembolso total del cliente sería mayor.

Qué demuestra el ejemplo

Una cuota de menos de 200 euros no convierte automáticamente el préstamo en barato. Para conocer el coste real hay que sumar todos los pagos que exige la operación.

La simulación es orientativa y no representa una oferta.

El resultado real depende del método de amortización, la fecha de los pagos, las comisiones, los seguros y las demás condiciones contractuales.

Cómo saber si la cuota encaja en tu presupuesto

La entidad evaluará la solvencia desde sus propios criterios, pero el solicitante también debe realizar su cálculo.

La aprobación de un préstamo no garantiza que la cuota sea cómoda de pagar.

Empieza con los ingresos netos que llegan realmente a tu cuenta.

No incluyas horas extra, comisiones, ayudas temporales o ingresos irregulares como si estuvieran garantizados.

Después resta los gastos esenciales:

  • Alquiler o hipoteca.
  • Electricidad, agua, gas, teléfono e internet.
  • Alimentación.
  • Transporte.
  • Seguros necesarios.
  • Pensiones, manutención u otras obligaciones.
  • Cuotas de tarjetas, préstamos y compras aplazadas.

También debes reservar una cantidad para gastos variables e imprevistos.

Si toda la diferencia se destina a la nueva cuota, cualquier reparación, factura inesperada o reducción de ingresos puede provocar un problema.

Ejemplo de capacidad mensual

Una persona recibe 1.650 euros netos al mes. Sus gastos esenciales y obligaciones actuales ascienden a 1.200 euros. La diferencia inicial es de 450 euros.

Eso no significa que pueda asumir una cuota de 450 euros. Si reserva 200 euros para gastos variables e imprevistos, quedan 250 euros.

Incluso en ese caso, contratar una cuota que consuma todo el margen disponible dejaría el presupuesto sin protección.

No existe un porcentaje universal que garantice que un préstamo sea seguro para todas las personas.

El resultado depende de la estabilidad de los ingresos, del coste de la vivienda, de las cargas familiares, de las deudas existentes y de la capacidad de afrontar emergencias.

Calcula una cantidad realista

El siguiente contenido muestra cómo estimar qué cuota y qué importe pueden encajar en tu presupuesto, sin confundir la cantidad aprobada por la entidad con la cantidad que realmente puedes permitirte.

Leer: ¿Cuánto préstamo puedes permitirte según tus ingresos?

Qué revisa una entidad antes de aprobar la solicitud

Las entidades no están obligadas a aceptar todas las solicitudes.

Cada una aplica sus políticas de riesgo y puede valorar de forma diferente a un mismo solicitante.

Entre los factores que suelen influir se encuentran:

  • El nivel y la regularidad de los ingresos.
  • La antigüedad y estabilidad laboral.
  • Las deudas y límites de crédito existentes.
  • El importe solicitado y el plazo elegido.
  • El comportamiento de pago anterior.
  • La relación entre ingresos, gastos y cuotas financieras.
  • La documentación entregada.
  • La existencia de avalistas o cotitulares.

La entidad también puede consultar información sobre riesgos declarados.

La CIRBE, gestionada por el Banco de España, recoge determinados préstamos, créditos, avales y riesgos comunicados por las entidades.

La CIRBE no es una lista de morosos. Su función es reflejar riesgos financieros declarados.

Una persona puede aparecer en ella aunque esté pagando correctamente sus obligaciones.

Por qué pueden denegar un préstamo

Una denegación no siempre significa que la persona tenga deudas impagadas.

Puede producirse porque la cuota resultaría elevada para sus ingresos, porque ya existen otros compromisos financieros o porque la entidad considera insuficiente la estabilidad económica.

También pueden influir errores en la solicitud, documentos incompletos, movimientos bancarios difíciles de justificar o una cantidad solicitada desproporcionada respecto al perfil del cliente.

Enviar solicitudes a muchas entidades en poco tiempo no resuelve necesariamente el problema.

Primero conviene identificar qué aspecto puede estar provocando el rechazo y valorar si reducir el importe, ampliar el ahorro previo o esperar una situación laboral más estable tendría sentido.

Si la solicitud ha sido rechazada

Una denegación puede tener distintas causas. Antes de pedir otro préstamo, revisa los motivos habituales y los pasos que pueden ayudarte a corregir errores o mejorar tu situación.

Leer: Préstamo denegado, motivos habituales y qué puedes hacer

Qué documentos debes leer antes de firmar

La publicidad sirve para conocer una oferta, pero no sustituye la documentación precontractual ni el contrato.

En los créditos al consumo incluidos en la normativa correspondiente, el cliente debe recibir información normalizada que facilite la comparación entre ofertas.

En ella aparecen datos como el tipo de crédito, el importe, la duración, la TAE, las cuotas, los costes y determinadas consecuencias del incumplimiento.

Antes de firmar, comprueba que la información verbal, la simulación y el contrato coinciden.

Si una bonificación, un seguro o una comisión no aparece como esperabas, solicita una explicación por escrito.

Lista de comprobación del contrato

  1. Importe total del préstamo.
  2. Dinero neto que recibirás.
  3. Destino del dinero, cuando esté especificado.
  4. Duración y número de cuotas.
  5. Fecha de cobro de cada cuota.
  6. TIN y si es fijo o variable.
  7. TAE de la operación.
  8. Importe total adeudado.
  9. Comisiones de apertura, estudio o amortización.
  10. Seguros y productos vinculados.
  11. Intereses y consecuencias del impago.
  12. Procedimiento para reclamar.
  13. Condiciones para devolver anticipadamente el préstamo.
  14. Existencia de avalistas o cotitulares.
  15. Derecho de desistimiento, cuando sea aplicable.

El derecho de desistimiento en el crédito al consumo

En los contratos de crédito al consumo cubiertos por la Ley 16/2011, el consumidor dispone generalmente de 14 días naturales para desistir desde la firma o desde la recepción de las condiciones contractuales, cuando esta sea posterior.

No es necesario justificar la decisión ni pagar una penalización por desistir.

Sin embargo, el cliente debe devolver el capital utilizado y los intereses acumulados durante los días en que tuvo el dinero.

Después de comunicar el desistimiento, existe un plazo para devolver las cantidades correspondientes.

La forma de comunicación y los datos necesarios deben aparecer en el contrato.

Este derecho no debe confundirse con la amortización anticipada.

El desistimiento deja sin efecto el contrato dentro del periodo aplicable. La amortización anticipada consiste en devolver antes de tiempo un préstamo que continúa vigente.

Qué ocurre si quieres pagar antes de tiempo

La amortización anticipada puede ser total o parcial.

En una amortización total se devuelve todo el capital pendiente. En una amortización parcial se paga una cantidad adicional para reducir la deuda.

Según las condiciones elegidas, una amortización parcial puede reducir la cuota mensual o acortar el plazo.

Acortar el plazo suele reducir más los intereses futuros, aunque la opción adecuada depende de la situación económica de cada persona.

El contrato debe indicar si existe una compensación por reembolso anticipado y cómo se calcula.

Antes de realizar el pago, pide a la entidad una liquidación que muestre el capital pendiente, la posible comisión y el efecto de la operación.

Qué puede pasar si no pagas una cuota

Dejar de pagar no elimina la deuda. La entidad puede cobrar intereses de demora y reclamar los importes vencidos de acuerdo con el contrato y con la normativa aplicable.

La situación puede evolucionar de diferentes maneras:

  • Cobro de intereses de demora.
  • Reclamaciones de pago por teléfono, correo o medios escritos.
  • Aplicación de gastos contractuales legalmente exigibles.
  • Comunicación a sistemas de información crediticia, cuando se cumplan los requisitos.
  • Reclamación judicial de la deuda.
  • Reclamación al avalista, cuando exista y proceda.

El coste y las consecuencias dependen del contrato, del importe pendiente y de la evolución del incumplimiento.

Por eso es importante actuar antes de acumular varias cuotas.

Cuando el problema parece temporal, conviene contactar con la entidad y explicar la situación.

Se puede preguntar por un cambio de fecha, una ampliación del plazo, una carencia o una reestructuración.

La entidad no está obligada a aceptar todas las propuestas y cualquier cambio puede aumentar el coste total.

No esperes a que se acumulen las cuotas

El contenido complementario explica las posibles consecuencias del impago, qué revisar en el contrato y cómo preparar una conversación con la entidad.

Leer: ¿Qué pasa si no puedes pagar un préstamo personal?

Señales de alerta antes de contratar

Algunas situaciones justifican detener el proceso y revisar la oferta con más calma.

  • No se muestra claramente la TAE.
  • El coste total no aparece o resulta difícil de localizar.
  • La entidad presiona para firmar inmediatamente.
  • Se promete aprobación garantizada sin analizar la solvencia.
  • Se solicita un pago previo sin explicar su finalidad.
  • No se identifica claramente quién concede el préstamo.
  • Las condiciones explicadas por teléfono no coinciden con el contrato.
  • El seguro se presenta como gratuito, pero aparece incluido en el coste.
  • La cuota solo resulta asumible si se producen ingresos futuros inciertos.
  • El préstamo se utilizará para pagar otras cuotas sin un plan de salida.

También debes comprobar que estás tratando con una entidad legítima.

Desconfía de mensajes que prometen dinero inmediato, que solicitan claves bancarias o que piden transferencias a cuentas personales.

Errores frecuentes al comparar préstamos

Elegir la cuota más baja

Una cuota pequeña puede esconder un plazo muy largo. Aunque el pago mensual resulte cómodo, el coste total puede ser considerablemente mayor.

Comparar importes y plazos diferentes

Para que la comparación sea útil, las ofertas deben calcularse sobre una cantidad y una duración similares.

No tiene sentido comparar la TAE de un préstamo de 3.000 euros a un año con otro de 15.000 euros a seis años.

Ignorar los productos vinculados

Un interés bonificado puede exigir una cuenta, una tarjeta o un seguro. Hay que sumar su coste durante todo el tiempo que sea necesario mantenerlos.

Firmar pensando que la situación mejorará

La cuota debe poder pagarse con los ingresos actuales y razonablemente estables.

Basar la decisión en un posible aumento de salario, una futura venta o un trabajo todavía no confirmado aumenta el riesgo.

No guardar la documentación

El contrato, las simulaciones y los correos pueden ser necesarios para comprobar las condiciones o presentar una reclamación.

Conserva los archivos en un lugar accesible.

Preguntas frecuentes sobre el préstamo personal

¿Un préstamo personal y un crédito son lo mismo?

En un préstamo se entrega normalmente una cantidad completa y se establece un calendario de devolución. En una línea de crédito, el cliente dispone de dinero hasta un límite y puede utilizarlo según las condiciones pactadas. No son productos idénticos y sus costes pueden calcularse de forma diferente.

¿La TAE incluye todos los costes?

La TAE incorpora el TIN y determinados gastos y comisiones relacionados con la operación. Conviene comprobar qué elementos se han incluido en el cálculo y revisar por separado el coste de seguros, cuentas, tarjetas u otros productos.

¿Una cuota más baja significa un préstamo más barato?

No necesariamente. La cuota puede ser menor porque el plazo es más largo. Esto puede aumentar el total de intereses pagados.

¿Puedo cancelar el préstamo después de firmarlo?

En determinados contratos de crédito al consumo existe un derecho de desistimiento de 14 días naturales. Debes devolver el capital utilizado y los intereses generados durante ese periodo. Revisa el contrato para conocer el procedimiento aplicable.

¿Puedo devolver el dinero antes de terminar el plazo?

En muchos préstamos es posible realizar una amortización anticipada total o parcial. Puede existir una compensación dentro de los límites aplicables. Solicita un cálculo por escrito antes de realizar el pago.

¿Aparecer en la CIRBE significa ser moroso?

No. La CIRBE recoge determinados riesgos financieros declarados por las entidades. Una persona puede aparecer aunque esté pagando correctamente sus préstamos y créditos.

¿Qué hago si detecto un error en el contrato?

No firmes hasta recibir una explicación y una versión corregida. Si el contrato ya se ha firmado, comunica el problema por escrito a la entidad y conserva una copia de la reclamación.

Antes de firmar, mira el coste completo

Contratar un préstamo personal no consiste únicamente en comprobar si la cuota cabe este mes.

La decisión afecta a los próximos meses o años, por lo que debe analizarse con una visión más amplia.

Revisa la TAE, el importe total adeudado, las comisiones, los productos vinculados y las consecuencias del impago.

Calcula la cuota con ingresos actuales, deja margen para imprevistos y conserva toda la documentación.

Una buena comparación no busca únicamente la oferta que entrega el dinero más rápido.

Busca una financiación comprensible, con costes transparentes y una cuota que pueda mantenerse sin comprometer los gastos esenciales.

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Revisar el contrato antes de firmar puede evitar costes inesperados y decisiones difíciles de corregir.

Hola, soy Luzia, asistente de contenido en Solicitá Ahora. Mi trabajo consiste en transformar conceptos financieros complejos en materiales claros y gratuitos. Creo que el conocimiento financiero es una herramienta poderosa para la autonomía y la seguridad de las personas.
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